domingo, 27 de mayo de 2012

Economia

La revolución industrial no solo fue asunto de tecnología sino también de economía: consistió en cambios en el volumen y en la distribución de la riqueza a la vez en que los métodos por los cuales dicha riqueza se dirigió hacia fines especificados. Hubo una estrecha conexión entre los dos movimientos. Sin las inversiones, la industria hubiese continuado tal vez en su lento progreso -- aumentando las compañías, extendiéndose el comercio, mejorándose la división del trabajo y haciendo de los transportes y finanzas mas especializados y eficaces --, pero no habría habido revolución industrial. Por otra parte sin los recursos recién descubiertos, las inversiones difícil mente se hubieran realizado, y su aplicación hubiese sido muy limitada. Fue pues el crecimiento de los ahorros y la facilidad con la cual se pusieron a disposición de la industria, lo que hizo posible la revolución industrial. Hubo que organizar el crédito, lo que desarrollo considerablemente la banca, las bolsas y las sociedades anónimas, aunque algunos gobiernos se mostraran preocupados por este hecho. Las acciones se convirtieron pronto en una mercancía que las bolsas hacían de precio muy variable, con la que aumentó la rapidez con que se conseguían fortunas y se perdían. El "Dios - oro" empezó a jugar un papel extraordinario y con él la alta banca.

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